El pasado jueves realizamos una actividad muy divertida, escribimos un diálogo sacado de un cuento que cada alumno/a eligió. Después decidimos representarlo, para ello tuvimos que organizarnos:
1º Elegir uno de los cuatro diálogos (cada grupo cuenta con cuatro niños).
2º Reparto de personajes.
3º Ensayo con el grupo.
Después de unos minutos, salimos a representar nuestro diálogo. Nos dimos cuenta qué grupos habían gestionado mejor su tiempo y los que no se habían puesto de acuerdo por diferentes causas.
( discutían porque varios del grupo querían que su diálogo fuese el primero en representar, en otro de los grupos los niños no querían asumir papeles femeninos. otro necesitaba más de 4 personajes, tardaron más tiempo en organizarse)








Cuando os oigo contar vuestras cosas, me acuerdo de este poema de
Gianni Rodari que me encanta y comparto con vosotr@s.
"UN SEÑOR MADURO CON UNA OREJA VERDE"
Un día, en el Expreso Soria - Monteverde
vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo la oreja, que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno, bien mirado.
Le dije: “Señor, usted tiene cierta edad;
dígame, esa oreja verde ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: “Yo ya soy persona vieja,
pero de joven sólo tengo esta oreja”.
“Es una oreja de niño que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan;
oigo también a los niños cuando cuentan cosas,
que a una oreja madura parecerían misteriosas…”
Así habló el señor de la oreja verde,
aquel día, en el Expreso Soria-Monteverde.
Gianni Rodari
vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo la oreja, que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno, bien mirado.
Le dije: “Señor, usted tiene cierta edad;
dígame, esa oreja verde ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: “Yo ya soy persona vieja,
pero de joven sólo tengo esta oreja”.
“Es una oreja de niño que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan;
oigo también a los niños cuando cuentan cosas,
que a una oreja madura parecerían misteriosas…”
Así habló el señor de la oreja verde,
aquel día, en el Expreso Soria-Monteverde.
Gianni Rodari
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